“Mendoza es vino y cordillera” nos decía el taxista que nos llevaba desde el aeropuerto hasta el centro de la capital. “Si venís a Mendoza y no tomás vino o no vas a la cordillera, no viniste”.

Y por las dudas, nosotras le hicimos caso. Probamos el vino y hasta las uvas de cepa Malbec, y nos adentramos en la cordillera hasta el límite con Chile. No vaya a ser cosa de perder la oportunidad de decir que estuvimos en la tierra del sol y del buen vino.

Mendoza es ese oasis en medio del desierto que forjó la libertad de Argentina. Fundada una vez, pero construida dos, no solo abre las puertas a viñedos y montañas, sino que también condensa vestigios de historia que desde el Siglo XVI son la memoria de nuestro país.

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Bienvenidos a Mendoza

Ciudad (sorprendentemente) verde:

8 a.m estoy en la calle, hay que aprovechar el día; pero aún no abrieron los negocios.  La ciudad sigue dormida y recién va a comenzar a despertar una hora más tarde. Son las 2 p.m y Mendoza vuelve a quedar desierta, la siesta parece sagrada. Sábado a la noche y la ciudad está quieta. Ella sola te marca el ritmo, te obliga a bajar las revoluciones.

Avenida Sarmiento: Paseo peatonal, una linda fuente de tanto en tanto, la sombra de los altísimos árboles y las acequias a los costados; así es la principal avenida peatonal de Mendoza que invita a recorrerla de una punta a la otra.

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La Alameda: Resulta difícil de creer que un lugar con suelo y vegetación tan árida, como lo es Mendoza, se caracterice por la abundancia de verde, pero la construcción de acequias para el abastecimiento de agua en la ciudad permitió que los árboles cubran de lado a lado las calles. Este paseo en particular fue impulsado por José de San Martín en su cargo como Gobernador de Cuyo.

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¿Se te había ocurrido que una hoja de palmera funciona mucho mejor que una escoba?

Circuito de plazas: Cinco en total; la florida Plaza Independencia, la central, es escoltada por otras cuatro plazas cuidadosamente planificadas y ubicadas, cada una con una impronta particular.

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Plaza España, una de las cuatro que rodean a la Plaza Independencia

La ruta sanmartiniana:

Parque San Martín: El principal y más antiguo de Mendoza, se extiende por más de 300 hectáreas, desde su ingreso a través de los imponentes portones en su ingreso por la avenida Boulogne Sur Mer y hasta la precordillera en su otro extremo.

Luego del devastador terremoto que destruyó casi completamente la ciudad en 1861, Emilio Civit, futuro gobernador de la provincia, promovió la construcción del parque, y el paisajista francés Carlos Thays le dio vida.

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La entrada al parque, desde la Avenida Emilio Civit

Actualmente no sólo es el parque predilecto de locales y visitantes, sino que también es el hogar del Teatro Griego “Frank Romero Day “, escenario de la fiesta de la Vendimia, el Estadio Islas Malvinas, un lago, y el Monumento al Ejército de Los Andes, en el Cerro de la Gloria. El monumento se encuentra en una de las zonas del parque más alejadas de la entrada, por lo que la mejor forma de llegar hasta allí es en auto o en alguno de los autobuses que ingresan al parque; de tomas maneras, con un poco de estado físico,  paciencia y ganas de caminar, también se puede llegar a pie.

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El mismo que aparece en los billetes de $5

Área Fundacional: El lugar donde todo comenzó. En 1561 Pedro de Castillo fundó la ciudad con el nombre de quien le encomendara su fundación, García Hurtado de Mendoza en el mismo lugar en donde hoy se encuentra la Plaza Pedro del Castillo; junto a ella se halla el Museo del Área Fundacional, en donde se emplazaba el Cabildo, cuyos restos aún pueden visitarse en el interior del museo.

Cerca de la plaza también se encuentran las Ruinas del templo de San Francisco, una de las pocas edificaciones que sobrevivieron al terremoto de 1861.

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Plaza Pedro del Castillo

Memorial de la Bandera del Ejército de los Andes: El memorial conserva, custodiada por dos granaderos, la Bandera original que portó el ejército en el cruce de los andes y dos banderas realistas ganadas en la Batalla de Chacabuco.

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Parque Cívico en donde se encuentra el Memorial

Museo del Pasado Cuyano: Es uno de los más interesantes museos de la ciudad; se emplaza en el palacete donde vivió el gobernador mendocino Francisco Civit y donde supieron alojarse grandes figuras de la historia argentina como Domingo Sarmiento o Miguel Ángel Juarez Celman.

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La ruta del vino:

Si algo hace famosa a Mendoza, es su vino. Probablemente la Ruta del Vino sea lo que más interese a los visitantes (mayores de 18 años, claro está), pero también uno de los atractivos sobre los que más me costó encontrar información: ¿Se puede hacer por libre? ¿Se puede hacer en un día o son necesarios varios? ¿Es posible hacerla a pie, es necesario  un auto o solo se puede hacer contratando excursiones? ¿Las bodegas están abiertas al público? ¿Es necesario reservar?. No pude despejar las dudas hasta que me subí a la ruta y la recorrí.

Antes que nada, tenes que saber que lo que llamamos Ruta del Vino son un conjunto de circuitos (como el Circuito del Sol, el circuito Río, el Circuito La Historia y el del Cordón del Plata) compuestos de bodegas de todo tipo (boutique, industriales, etc.), ubicadas, la mayoría, en los alrededores de la ciudad y que, por supuesto, están abiertas al público.

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Las opciones con las que contas son:

Ruta del vino por libre: Sí, puede hacerse por libre; no necesitas más que un auto y organización. En primer lugar, es necesario elegir la zona que quieras recorrer, luego, seleccionar qué bodegas quisieras incluir en tu ruta, reservar las visitas y decidir si dedicarle uno, dos o tres días al enoturismo y las degustaciones.

Mi recomendación es que no visites más de 3 o 4 bodegas en un mismo día, en general cada una lleva un tiempo largo que incluye recorrido por la fábrica y cata de 3 o 4 variedades de vinos. Además, en todos los casos tenes oportunidad de comprar los productos.

Lo mejor de esta opción es que se adapta a tus gustos, podes flexibilizarla cuanto quieras. Lo no tan bueno es que necesariamente deberás viajas con alguien que no beba, y si no tenes auto, alquilar uno.

Contratar excursión: La opción que a mí me quedó más cómoda. Hay miles de alternativas (de medio día, de mañana, de tarde, de día completo, en diferentes circuitos)   y en general los precios no son demasiado altos.

Bus Vitivinícola: De precios similares a las excursiones, pero con un poco más de flexibilidad y libertad a la hora de elegir, este es un autobús con sistema hop on- hop of con diferentes paradas en el camino que elijas. También ofrece recorridos en inglés y portugués.

Además de las visitas a las bodegas, también son muy recomendables los paseos por olivícolas (yo visité PasRai) y pequeños lugares de producción artesanal de alimentos y bebidas.

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Las variedades de aceitunas

La más alta de américa:

El centinela de piedra atrae al Parque Provincial Aconcagua a aventureros de todas partes del mundo.

Se accede a él por la ruta internacional que conduce a Chile, y ofrece caminos de trekking y senderismo en diferentes niveles de dificultad para recorrer esta pequeña porción de la cordillera que atraviesa nuestro país de norte a sur.

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La entrada al Parque

Sin embargo, no es lo mismo visitarlo en invierno que en verano. Las rutas de caminata por el parque son ideales (y casi exclusivas) de la época estival. En invierno, incluso cuando las temperaturas en la capital superan los 20º, las temperaturas en el parque son bajísimas y la nieve acumulada hace prácticamente imposible a los aficionados recorrerlo. De todas maneras, es una buena excusa para disfrutar de la nieve y visitar otros puntos de atracción (como Los Penitentes o el Puente del Inca) llegando incluso al límite con Chile. Igualmente, las vistas desde las entrañas mismas de la Cordillera de los Andes son la atracción en sí.

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Argentina de un lado, Chile del otro

Podes hacer el recorrido siendo tu propio o guía o podes contratar alguna de las tantas excursiones que se ofrecen. Si bien no soy nada fanática de las excursiones, y sé que dirigir uno mismo los recorridos tiene miles de beneficios, en este caso tengo que advertirte que no es la mejor opción; esta ruta es famosa por la cantidad de camiones argentinos y chilenos que la recorren, y por supuesto por los peligros que algunas imprudencias de los conductores pueden traer, por lo que dejar el volante en manos de quien conoce bien la ruta te libera de varios kilómetros de estrés, que probablemente hagan que disfrutes más el recorrido.

Además, especialmente en invierno es necesario contar con un medio de transporte correctamente equipado (con cadenas, por ejemplo), y doy fe de que lo controlan.

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Uspallata, uno de los hermosos pueblo que visitamos en nuestro recorrido

Puente del Inca: En fin, ya sea que vayas o te lleven, el Monumento Natural Puente del Inca es uno de los símbolos de Mendoza y bien merece que frenes a conocerlo (y que aproveches para comprar algo típico en los mercaditos junto a él).

Si bien el Imperio Inca encontraba sus confines en estas latitudes, no vas a encontrar un puente construido por los habitantes del Imperio, sino una formación natural cuyas aguas tibias solían ser utilizadas como termas; por eso, junto al puente vas a ver algunos restos, son del antiguo hotel que permitía bañarse allí. El hotel fue destruido por una avalancha, que sorprendentemente dejó intacta la Iglesia construida al lado del edificio.

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Monumento Natural Puente del Inca
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A la izquierda, la iglesia aún intacta; a la derecha las ruinas del hotel

 

Algunas recomendaciones:

 La mejor forma de ir o venir desde el aeropuerto es tomar un taxi; son aproximadamente 20 minutos de viaje, y teniendo en cuenta que no hay autobuses específicos para el traslado desde el aeropuerto, intentar tomar otro transporte puede ser un poco complicado. Una vez en la ciudad, difícilmente necesites utilizar medios para moverte, es fácilmente recorrible a pie; aunque sí puede ser necesario si te interesa conocer los departamentos aledaños como Maipú o Luján de Cuyo.

Ya que las dimensiones de la ciudad la hacen muy fácil de recorrer a pie, lo mejor es alojarse en el centro y evitar tener que trasladarse allí a diario; en particular al oeste de la avenida San Martín, ya que el otro lado queda poco transitado por la noche.

La oferta gastronómica en el centro de la ciudad no solo es súper heterogénea, sino también sumamente económica. Las calles predilectas para pasear y elegir un lugar entre la enorme variedad son las Avenida Sarmiento y Las Heras (en donde además se encuentra el Mercado Central, donde pueden comprarse productos regionales).

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Un clásico argentino

Dónde Comprar: Ponchos, alpargatas, mates, vajilla y adornos de alpaca son los productos típicos que se le vienen a la mente a cualquiera cuando piensa en Argentina y que abundan en Mendoza. La ciudad tiene incluso un tranvía exclusivo para quieran hacer shopping que recorre las avenidas Colón, Belgrano, Las Heras y San Martín, rodeando la zona más céntrica de la ciudad.

Uno de los lugares más lindos en donde realizar compras es el Pasaje San Martín, cuyos techos decorados con vitreaux ya son un símbolo mendocino;  la Avenida Emilio Civit también se presta a un paseo entre negocios y las casas más antiguas y bacanas de la capital.

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Los techos de Pasaje San Martín

 

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