“Benvinguts a la ciutat més explosiva”. Así empezaba la descripción de Barcelona en un mapa que encontré en el hostel. También te advertía que no estás en España, sino en Cataluña. Y eso es lo que se escucha, murmuros en catalán que un hispanohablante cree que casi puede entender…pero no. También decía que “la vida és dolça quan murmures en català”. Y sin duda Barcelona te deja un sabor dulce en la boca.

Pero es, asimismo,  una ciudad grande, muy grande, que puede hacer que quieras salir corriendo en todas las direcciones a la vez. Por eso dividí la ciudad en algunos barrios y repartí el par de días que estuve por allí perdida y sin apuros por las calles. Puede que no coincida con la distribución real del espacio en la ciudad, pero si visitas Barcelona por primera vez y en pocos días, esto te puede servir:

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En primer lugar, dividí la ciudad en dos: El casco antiguo y La parte nueva. Como podes ver en el mapa, lo que llamé casco antiguo queda rodeado por un aro de calles o rondas. En el exterior del aro, y por sobre el casco antiguo ubiqué a “la parte nueva”.

Recorda que los mapas suelen estar presentados sin el norte apuntando al norte, ¡No te pierdas! El mar esta hacia el este y no hacia el sur.

Además agregué el link de cada uno de los lugares que visité para que puedas conocer precios, horarios, ubicación, etc.


EL CASCO ANTIGUO

Si miras con atención un mapa de Barcelona, vas a notar que la parte a la que llamé “Casco antiguo” es un alboroto de calles, mucho más pequeñas y desordenadas que en el resto de la ciudad. Es la parte poco planificada, la que fue apareciendo a medida que fue creciendo.

Barri Gotic:

Preparate para adentrarte en la antigua ciudad medieval. También para perderte, porque las calles aquí además de ser millones, son ínfimas. Suben y bajan, aparecen y desaparecen, se hacen angostas y crecen de repente y siempre van cargadas de millones de visitantes.

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Las calles del Gótico

Dicen que Gaudí afirmaba que La Sagrada Familia está en el centro de la ciudad. Ciertamente es algo difícil de definir, suele haber movimiento por todos los rincones; pero para mí el Barrio Gótico fue el eje, la referencia que tomaba para moverme por la ciudad. Especialmente a la altura de la Plaza de Cataluña es donde estaba el centro de la ciudad para mí. Además es el barrio que acoge a la Catedral de Barcelona, que preside, majestuosa, la Plaza de la Seu. Allí se superponen las capas de historia y se condensa de tal manera que junto a la catedral están las entradas a la antigua fortificación romana y un mural creado por Picasso.

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La fachada de la catedral

¿Qué ver?: Plaça de Sant Felip Neri

Sus dimensiones son tan minúsculas que ni siquiera aparece en los mapas, está tan escondida entre laberintos de calles que creí que nunca la iba a encontrar y salvo por algún grupo haciendo tours, esta pequeñisima plaza suele estar deshabitada. Sin embargo guarda plasmada en sus paredes lo que es, según mi opinión, una de las mejores historias de la ciudad. La Iglesia de San Felipe Neri abarca casi todo el espacio de la plaza, y a simple vista puede parecer una plaza más, una iglesia más, que no solo son comunes, sino que también están evidentemente venidas abajo. Ahí mismo se encuentra el secreto: las dañadas paredes de la iglesia son historia viva, que cuentan la historia de la bomba que allí fue arrojada durante la Guerra Civil. Junto a ella se encuentra la escuela dependiente del santuario, cuyos estudiantes representaron el mayor número de víctimas mortales.

Los golpes en las paredes no señalan el descuido del edificio, sino que homenajean a quienes murieron y prohíben el olvido de lo ocurrido.

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Born, el barrio de moda:

El preferido según la opinión de visitantes y los locales, que también afirman que este es el mejor lugar para elegir alojamiento. La tópica principal es: boulevards y plazas repletas de bares y restaurantes. Y te aseguro todos van a estar llenos. Aquí más que en ningún otro lugar se mezclan las opciones artísticas y culturales que tanto caracterizan a Barcelona.

¿Qué ver?: El Born Centre de Cultura i Memòria

Recién habíamos llegado a la ciudad y caminábamos por ahí sin apuros y un poco desordenados cuando lo encontramos. No teníamos muy en claro por qué barrio andábamos y por el momento tampoco teníamos ningún itinerario de paseo en el horizonte. Vimos el edificio y no dudamos que era un mercado, quisimos pasar a ver. Atravesé la puerta y me sumergí de lleno en la historia de ciudad, ¡Un yacimiento en el medio de Barcelona!, no lo podía creer.

Resultó que al final sí era un mercado, pero no uno como el que esperábamos. Era el antiguo mercado del Born, que ahora daba techo a los restos de más de 50 casas que desde 1700 permanecieron ocultas y olvidadas bajo los pasos de miles de barceloneses que iban y venían en la antigua feria.

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No había duda, era un mercado
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El BORN CCM por dentro

El Raval:

Dicen que es poco atractivo y mucho menos pintoresco que el resto. Que si queremos pasear, mejor allí no y que tampoco es el mejor lugar para alojarse. Pero lo cierto es que en El Raval está el más grande patrimonio para los que amamos comer: El Mercado de La Boquería. Comer de pie y sin plato no le restan ni un punto a este mercado que gana por variedad, frescura y sabor.

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Sea Food

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El Raval abraza La Rambla de frente, la callé más famosa de la ciudad. Paseo a pie obligado para quien ostente una visita a Barcelona. Con la playa en un extremo y la Plaça de Catalunya en la otra, en el medio de La Rambla te espera una parada para deleitar los ojos y el paladar. ¿Acaso hay en el mundo una avenida con mejores propiedades que esta?

¿Qué ver?: La Plaça Reial

La Rambla está colmada de bares y restaurantes, hay opciones para todos los gustos. Pero como es bien conocido, la variedad no asegura la calidad, y mucho menos te asegura pagar un precio razonable. Sin embargo, a veces moverse unos pasos es suficiente para que el panorama cambie totalmente. Ese es el caso de la Plaça Reial.

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Además, esos faroles fueron unos de los primeros trabajos de Gaudí. Interesante, ¿No?

La Ribera:

Fue nuestra puerta de entrada a la ciudad, y la de la mayoría que llegue en autobús o de aquellos que quieran ingresar exultantes a Barcelona pasando por el Arc de Triomf.

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De todos los barrios que ubiqué dentro del “casco antiguo”, La Ribera es probablemente el más tranquilo; te permite caminar sin prisas e inadvertido del bullicioso centro que se avecina.

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Passeig de Lluís Companys

La Barceloneta:

No queda propiamente dentro del anillo de calles que mencioné al principio, pero tampoco queda lejos. Para llegar al barrio de los pescadores solo hay que acercarse al mar. De más está decir que si visitas Barcelona en verano probablemente claves la sombrilla en la arena e intentes sortear los 40º C. de temperatura a golpe de mar hasta que baje el sol, pero no dejes que el calor te impida hacer una caminata por el barrio, mirar las palmeras a lo lejos, caminar por el paseo marítimo.

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Y no creas que en el resto del año no vale la pena llenarse de arena los pies. Las vistas de la ciudad desde acá no tienen precio; el mar, las montañas, el ruido de las olas. Mentiría si dijese que vi gente en el agua, pero sí que había valientes en traje de baño a punto de hacerle frente al mar. Corajudos en toalla y montañas con picos nevados de fondo es casi un cuadro surrealista, no te lo pierdas.

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La Ciutadella:

No es un barrio propiamente, ni está dentro de del círculo del “Casco antiguo”, pero después de tanta ciudad, un giro por un parque es necesario, y el Parc de La Ciutadella hace que esa necesidad se torne un placer. Tiene museos, lagos con paseos en botes, cascadas, ¿Creo haber visto clases de baile?.

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Gaudí Cascada

LA PARTE NUEVA:

Calles perfectamente ordenadas, manzanas medidas con reglas, simetría y alguna que otra diagonal. El que conozca la ciudad de La Plata en Buenos Aires va a saber de lo que le hablo. Perderse por acá es casi imposible, la parte nueva es a prueba de quien padezca desorientación crónica o despiste.

La Sagrada Familia:

“Es una excusa”, pensaba. “Si al final todas las basílicas son iguales”. “Seguro en Barcelona hay mil cosas más lindas” me decía. Y en Barcelona hay mil cosas lindas, pero sin pudor doy vuelta mi opinión y traiciono a mis prejuicios diciendo que probablemente no haya algo más lindo que la Sagrada Familia. Puede ser que todas las basílicas sean iguales, pero como esta no hay otra. Las columnas, las puertas, la forma en que la luz se cuela por los vitrales. Cada detalle es increíble.

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El nivel de detalle es inigualable

La vas a ver de lejos y vas a reconocer las miles de fotos que viste antes de llegar. Vas a acercarte y te va a doler el cuello, pero no vas a poder bajar la vista. Vas a entrar y te vas a quedar sin palabras. El nivel de detalle es casi abrumador. Vas a recorrerla y no vas a poder creer todo lo que aún falta construir. Eternamente incompleta. Te vas a ir y vas a querer quedarte mirandola. Desde alguna calle a lo lejos, desde el parque en el reflejo del agua, desde la ventana de algún café. Hacelo.

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Increíblemente, aún le faltan las torres más altas

Es 100% recomendable que compres las entradas con anticipación y que tengas en cuenta que si compras un ticket con subida a las torres, deberás decidir a qué torre subirás, porque solo podrás entrar a una de ellas.

¿Qué ver?: Plaça de Gaudí

Espera al atardecer, busca un lugar junto al lago y aguarda hasta que se enciendas las luces (a las 6 de la tarde en invierno). El reflejo de la basílica sobre el agua valdrá la espera.

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Paseo de la Gracia:

No propiamente en el barrio de la Gràcia, pero para pasear por esta parte de la ciudad me subí al Passeig de Gràcia desde el barrio gótico, atravesando el Eixample. Es la zona de las grandes tiendas, donde las calles han sido disciplinadas y se ordenan una al lado de la otra para que sea imposible que te pierdas, la región en donde los amantes de la arquitectura son la palabra autorizada.

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¿Qué ver?: Casa Batlló y Casa Milà

De arte no sé nada, de arquitectura menos, ¿Por qué visitar esos lugares que nada tienen que ver conmigo?. Es que conocerlas era casi un mandato. Ir a Barcelona y no pasar a verlas equivalía a pecado. Así que con bastante pocas expectativas emprendí el recorrido para una tarde que tenía un común denominador: Gaudí.

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Casa Milà o La Pedrera

Visité las casas y la Sagrada Familia. Me recordó a Hundertwasserhaus en Viena. Recuerdo que mientras miraba anonadada los edificios y trataba de que no se me escape ningún detalle de los ojos, me salió decir, casi sin querer: “No importa si no sabes nada de nada, es evidente que estas son genialidades”

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La Casa Amatller junto a La Casa Batlló

 

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